Se podría decir que hoy fue un día de esos que no suelen visitarme muy amenudo.
Me sorprendió al despertar, me acompañó a la hora del almuerzo -casi ficticio-, me siguió a mi viaje de vuelta a Santiago, y continuó formando aquellas margaritas -que poco suelen aparecer- al llegar a la puerta del departamento, aceptó entrar y quedarse a tomar el té -muy english style- y conversar un poco.
Disfruto de su compañía. Y -al parecer- el día disfruta de la mía.
Buen día con el día.
Faltó solo algo para completar el día... lamentablemente no se puede.
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