Ya van cinco días en los cuales no he dormido más de 12 horas en total, pero no es como que no quisiese dormir, sino mas bien que las situaciones no se han dado para un sueño placentero total.
Empezando con los trabajos para Duoc y los ensayos para dance.or.die -que al parecer dejaré de lado por razones que no vale la pena exponer acá-, recorriendo los días de juerga con los amigos -Casa/Mandarina/Blondie-, pasando por aquél Viernes 13 lleno de sorpresas -y sí, admitamoslo, afloramiento del bitch inside-, para culminar en la muy dulce celebración de cumpleaños de Ariel. Desde las canciones que me hicieron reír a carcajadas, los juegos infantiles, el alcohol, un ser que no paró de contagiarme su risa maligna toda la noche, y uno que otro momento memorable, todo fue espectacular, de comienzo a fin -Sí, lo admito-.
Y cómo se me dijo por ahí, 'hay que disfrutar antes de volver a la normalidad'. -Y si es que existe esa normalidad... no quiero volver a ella.-
