Sunday, June 8, 2008

okay

Siempre pensé tener las respuestas a todo. Crecí pensando aquello, es mas, mucha gente se burla de mi por eso, debido a que en parte era cierto, -a pesar de que a veces peque de ignorante- y en muchas ocasiones di en el ‘clavo’ con más de un asunto que –generalmente- no era mío.

Siempre creí saberlo todo… hasta hoy.

Nunca esperé darme cuenta –de no muy grata manera- que realmente no sé nada, empezando por la forma en la cual actuar, sentir, vivir, pensar y muchas otras más.
No saber lo que querer, ni sentir…
No saber a quien recurrir, o más bien a quien poder/querer recurrir.

Viajaba ya con el sentimiento a mil dando vueltas en aquel órgano no muy friendly que repetitivamente me decía: ‘¿y que harás ahora?’ ‘¿dónde iras?’.


Personaje 1 yacía en San Fernando celebrando su 1año y 6meses con su novio, y ni siquiera me atreví a mirar su número, sabía que habría sido un call me later con cover, y tampoco era mi intención interrumpir.
Personaje 2 y 3 tenían problemas con su madre y hermano, y difícilmente correrían para atender el mío.
Personaje 4 me decía lo muy tonta que era por llorar sin razón aparente en vía pública –cosa que detesto, pero fue incontrolable- y lo muy bien que se veía con pelo corto.
Personaje 5 se encontraba con visitas en su departamento, y no era ‘cualquier visita’, y no podía salir.
Personaje 6 me eliminó de su teléfono celular y dudo que habría respondido con un ‘estaré allí en 10 minutos’.

Personaje 7 se encontraba en Rancagua, y tampoco era la confianza para llamarla y contar aquello.
y Personaje 8, se encontraba con Personaje 5, y no podía, sencillamente no podía llamarla, empezando porque dudo que quisiese saber algo de mi en este momento.

Caer en el agujero de ‘tu no tienes a nadie’ me afectó más de lo que creía, porque realmente era así…
¿A donde iba? y no saber. ¿A quién llamar? y aun así, no saber... y es que no tenía a nadie a quién llamar, a nadie a quien recurrir, ni donde correr.
Habría sido una molestia más, habría interrumpido sus noches de Sábado, o quien sabe qué.
Simplemente no tengo a nadie a quien recurrir, sobretodo ahora, y eso era lo que más dolía, y mi mente –siempre jugando malas pasadas- no paraba de re-crear asuntos que duelen –cada vez más- recordar.
Aun así, me armé de valor –o tal vez cobardía- y entre sollozos –que mucho me costó disimular- llamé a personaje 2, quién sin pensarlo llego a aquel departamento e hizo exactamente lo que –en este momento- creo fue lo mejor, sacarme de ahí, y simplemente, escuchar
Porque no necesitaba nada más que sentir que había alguien ahí, que no estaba sola en esto. Y así fue como de la nada caminamos hacia donde nos guiaron mis pies… lamentablemente fue hacia el departamento de Personaje 5, lo cual me hizo volver a sentir mal, no podía creer ser tan tonta para interrumpir –donde no era bienvenida-, aun así Personaje 2 insistió en traer a Personaje 5 tan solo para que yo sintiese lo que me hacía falta. Y funcionó.

Fueron 40 minutos de sollozos y una caricia que realmente calmó cierta parte de –la no muy friendly- mente y sus teorías tontas.
Mi cara cambió y fui capaz de conjugar un ‘vuelve que tienes visitas’, con una sonrisa que no creí capaz de armar.

Luego de eso, Personaje 2 me acompañó hasta mi pieza, se sentó, y hasta puedo decir, me cuidó.
No me dejó dormir, lo cual fue bueno, no habría sido muy grato para mi posición actual el despertar y no encontrar a nadie a mi lado; es mas, se esmeró por tratar de sacarme una sonrisa, lo cual logró.

No quería escribir (y creo que se nota), menos de contar la situación, pero siento, que de alguna manera, me ayudará a darle un giro.

Querer que pase luego no acelerará las cosas, querer que no suceda no hará que mágicamente desaparezcan aquellos papeles, querer no sentirme como hace seis años no logrará que el hecho nunca haya ocurrido.

y simplemente, nada de eso me hará saber que demonios hacer… y creo que nunca lo sabré, hasta que ocurra.